Treinta horas buceando en una gota

Es el título de su nuevo trabajo, donde se muestra en toda su pureza, sin artificios, descargando el peso en la voz y la guitarra.
El álbum suma doce temas, donde las propias composiciones marcan el ritmo elegido, siendo complicado etiquetar al artista en un único genero.
Hay tres palabras que pueden definir la obra de Tritón Jiménez: corazón, tripas y calle.
Corazón porque sus canciones hablan de sentimientos encontrados, de esa dualidad que todos llevamos dentro.
Tripas porque descarta las ornamentaciones innecesarias para transmitir lo que le rodea.
Calle porque aunque huya de mensajes explícitos, sus metáforas beben en la barra de un bar, se apoyan en cualquier esquina y caminan por el barrio donde están los protagonistas de verdad, los que no salen en los créditos pero libran su batalla del día a día.
Tritón Jiménez se desnuda en este disco, con el que espera agitar sentimientos. Ya lo dice en el tema que da nombre a su nuevo trabajo: “Ha llegado el momento de parar los relojes que marcan los tiempos, de agarrar las estrellas, pintar el silencio, limpiar la azotea de horror y ansiedad”